La bioenergía sostenible, como parte esencial de la bioeconomía, contribuye a mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C apoyando el diseño y ejecución de una transición energética justa que tiene en cuenta el desarrollo rural, la seguridad energética y la mitigación del cambio climático.
La bioenergía, que es especialmente importante para sectores y regiones donde otras opciones de descarbonización son costosas o aún no están disponibles, ha demostrado ser una fuente de energía confiable en España tanto para generar electricidad renovable como para usos térmicos como calefacción doméstica o calor industrial.
Según el último informe de OMIO, la biomasa está detrás del 2,8% del total de la electricidad generada en España en 2022. Un porcentaje inferior al de otras tecnologías renovables como la eólica o la solar, pero significativo dentro del contexto de diversificación energética y estratégico por su gestionabilidad.
Particularmente relevante es el papel de la biomasa en la producción de energía térmica, ya que genera el 82% del calor renovable, el 14% de las necesidades térmicas del país. Alrededor de 100.000 calderas de biomasa y 600.000 equipos domésticos de tecnología moderna, más dos millones de estufas de leña, están detrás de estas figuras.
«El enorme potencial de España para generar energía a partir de la biomasa conlleva otros valores de igual o mayor importancia: el desarrollo económico y social de nuestras zonas rurales y la contribución a la lucha contra los incendios forestales», recuerda Javier Díaz, presidente de AVEBIOM. «Así que apoyamos completamente esta declaración, alineada con nuestro compromiso con la bioenergía y la bioeconomía en España, y en coincidencia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible».