El presidente de AVEBIOM, Javier Díaz, participó el 16 de abril en la mesa redonda sobre energía en el mundo rural del III Encuentro Nacional de la Red de Centros de Innovación Territorial (Red CIT), celebrado en La Térmica Cultural de Ponferrada. La sesión reunió también a Félix Romero, director de la Fundación Biodiversidad, y a Antonio Rivero, responsable de Impacto en Sostenibilidad en Moeve, bajo la moderación de Yasodhara López, directora general de CIUDEN.
La jornada fue inaugurada por la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, que situó el encuentro en el marco de la futura II Estrategia para la Equidad Territorial y el Reto Demográfico y reivindicó el papel de los Centros de Innovación Territorial como espacios para conectar actores, identificar oportunidades, facilitar proyectos y reforzar la resiliencia del territorio. Un planteamiento que encaja de lleno con el contenido de la mesa sobre energía, centrada en cómo traducir los recursos locales en desarrollo, empleo y cohesión en el medio rural.
Javier Díaz defendió que la transición energética solo será viable si se apoya en soluciones vinculadas al territorio. En su intervención subrayó que, si España quiere avanzar en soberanía energética, debe contar con el medio rural y con recursos como la biomasa, cuya principal fortaleza es que la materia prima se encuentra precisamente allí donde se concentra buena parte del reto demográfico.
Díaz recordó además que el sector de los biocombustibles sólidos tiene una implantación profundamente rural y difícilmente deslocalizable. Alrededor del 90 % de las plantas de biocombustibles se ubican en municipios de menos de mil habitantes, lo que convierte a esta actividad en una fuente estable de empleo y valor añadido en zonas que necesitan oportunidades económicas duraderas. Pero advirtió también de que la industria por sí sola no basta: para fijar población hacen falta viviendas, servicios y unas mejores condiciones de vida en los municipios donde se instalan estos proyectos.
La biomasa y los gases renovables pueden desempeñar un papel estratégico en el desarrollo territorial porque permiten producir energía local, aprovechar recursos agroforestales, valorizar subproductos y residuos y reducir la dependencia energética exterior. Un vínculo directo con el territorio que confiere a la bioenergía un valor diferencial frente a otras renovables.
En referencia a la aceptación social de los proyectos energéticos, Díaz se refirió a la oposición que encuentran algunas iniciativas de biometano y defendió que la mejor respuesta pasa por informar mejor, mostrar instalaciones bien diseñadas y acercar a la ciudadanía ejemplos reales de proyectos que funcionan correctamente. También reclamó más apoyo institucional a los ayuntamientos que apuestan por este tipo de desarrollos, porque con frecuencia son los responsables municipales quienes deben sostener en primera línea la presión social que generan los movimientos contrarios a nuevas plantas.
Javier Díaz señaló también las redes de calor con biomasa como una de las soluciones más eficaces para ofrecer energía renovable con precios estables a ciudadanos y edificios públicos. La volatilidad energética y el creciente interés por reforzar la autonomía estratégica, sitúan a las redes como infraestructuras que aportan beneficios tangibles y visibles para la población, especialmente en municipios pequeños y medianos.
La jornada dejó también una reflexión compartida por los participantes: la transición energética en el medio rural no puede abordarse solo desde la tecnología. Requiere cooperación entre administraciones, empresas, centros de conocimiento y sociedad civil; necesita viabilidad económica; y debe traducirse en empleo, formación y servicios que hagan atractivo vivir y trabajar en el territorio. Uno de los mensajes centrales del encuentro de Ponferrada.