A partir de las prioridades detectadas entre agricultores y otros actores del sector primario, la Red temática europea de Bioeconomía Rural (thERBN), impulsada en España por AVEBIOM y Cooperativas Agro-alimentarias de España, celebró una jornada durante el evento Agrovid centrada en alternativas para la gestión de las podas de viñedo.
La jornada se centró en soluciones de bioeconomía ya disponibles, en particular, en el potencial del biochar como vía para generar valor agronómico, energético y climático a partir de este subproducto.
La gestión de las podas de viñedo se ha convertido en una de las prioridades del sector agrario a medida que aumentan las exigencias normativas, suben los costes de explotación y crece la necesidad de encontrar salidas viables para subproductos que hasta ahora se resolvían de forma rutinaria en campo.
Para responder a esa demanda, el proyecto europeo thERBN – Red Temática Europea de Bioeconomía Rural, impulsado en España por AVEBIOM y Cooperativas Agro-alimentarias de España, organizó un taller específico sobre alternativas para la gestión y valorización de las podas de viñedo. La propia estrategia del proyecto parte de identificar necesidades urgentes del sector primario y conectar esas demandas con soluciones ya existentes, prácticas y transferibles a pequeña y mediana escala.
Este planteamiento entronca con los resultados previos de BioRural, una de las bases sobre las que se construye thERBN. Las consultas realizadas a más de 400 agentes del sector primario y 40 expertos en bioeconomía de 14 países mostraron que agricultores, cooperativas y pymes rurales necesitan sobre todo asesoramiento, acompañamiento, capacitación y soluciones realistas con retorno económico, más que propuestas difíciles de aplicar o alejadas de su escala. También evidenciaron que una de las principales barreras para quienes aún no han dado ese paso está en la legislación y los permisos.
María del Carmen Pertíñez, técnica del Departamento de Sostenibilidad y Proyectos de Innovación de Cooperativas Agro-alimentarias de España y responsable del proyecto thERBN, explicó durante la apertura del taller que la bioeconomía no es algo ajeno al sector, sino una lógica con la que cooperativas y agroindustrias llevan trabajando desde hace décadas para encontrar nuevas salidas a subproductos agrícolas y agroindustriales.
Recordó que el proyecto busca precisamente detectar necesidades reales en agricultura, ganadería y sector forestal, y acercar soluciones viables, abiertas y accesibles al conjunto del sector primario.
Entre esas necesidades, la gestión de las podas de viñedo es hoy una de las más acuciantes de resolver. No se trata solo de encontrar una alternativa técnica, sino de anticiparse a un escenario en el que las exigencias regulatorias sobre determinadas prácticas de gestión, como la quema de podas al aire libre en determinadas condiciones, pueden endurecerse y obligar al sector a adaptarse con rapidez.
El papel de las cooperativas: conectar innovación y realidad de campo
La intervención de Juan Sagarna, director de Sostenibilidad y Proyectos de Innovación de Cooperativas Agro-alimentarias de España, reforzó esa idea. Subrayó que las cooperativas además de comercializar productos o suministrar insumos a sus socios, también deben ayudar a resolver nuevos problemas cuando los subproductos dejan de ser una cuestión secundaria y pasan a convertirse en un reto económico, logístico o normativo.
Sagarna enmarcó esta reflexión en la nueva estrategia europea de bioeconomía, vinculada cada vez más a la circularidad, a la competitividad y a la autonomía estratégica de Europa. A su juicio, la valorización de subproductos no debe plantearse solo como una cuestión ambiental, sino también como una oportunidad para reforzar la resiliencia económica del sector primario y reducir dependencias externas. En ese marco, defendió que el sector vitivinícola debe empezar a prepararse para escenarios en los que la gestión de las podas esté más condicionada y las cooperativas tengan que asumir un papel más activo para dar respuesta a sus socios.
Ese enfoque coincide plenamente con la misión de thERBN en España, donde AVEBIOM y Cooperativas Agroalimentarias de España trabajan para activar grupos de trabajo, reforzar la conexión con asesores agrarios, la Red PAC y el sistema de conocimiento e innovación en agricultura, y acercar soluciones aplicables especialmente a pequeños agricultores, ganaderos, cooperativas y pymes forestales.
Podas de viñedo: un subproducto abundante, pero difícil de movilizar
En la parte técnica del taller, Pablo Rodero, de AVEBIOM, repasó las dificultades que históricamente han limitado el aprovechamiento de las podas de viñedo. Recordó que AVEBIOM ya publicó en 2011 un estudio sobre su uso energético y señaló algunos de los obstáculos que siguen vigentes: la baja densidad del material, la complejidad de mecanizar su recogida, la presencia de tierra e impropios y unos costes logísticos que dificultan su valorización a gran escala.
Ese diagnóstico explica por qué thERBN centra parte de su trabajo en identificar soluciones que puedan funcionar en el terreno, con modelos ajustados a las condiciones reales de agricultores y cooperativas. La lógica del proyecto es documentar prácticas ya aplicables, contrastadas y replicables para su difusión en talleres, encuentros y plataformas de transferencia.
Biochar: una alternativa con aplicaciones agronómicas, energéticas e industriales
Entre las alternativas analizadas, el biochar es una de las que despierta más interés. Claudio Mander, ingeniero agrónomo, experto en biochar y fundador de BIPS, explicó que puede obtenerse a partir de podas o arranques de viñedo mediante pirólisis, un proceso térmico en ausencia de oxígeno que transforma la biomasa en una fracción sólida rica en carbono y en gases aprovechables energéticamente. Según señala, en el caso de los restos de viñedo puede obtenerse un biochar de buena calidad, con bajo contenido en cenizas y con diferentes usos potenciales.
Desde el punto de vista agronómico, Mander considera especialmente interesante su incorporación a biofertilizantes de base orgánica, por ejemplo, mezclado con compost, nutrientes o microorganismos, con formulaciones adaptadas a las necesidades de cada suelo y cultivo.
También recuerda que ya existen experiencias internacionales en viñedo con resultados positivos tanto en suelo como en producción y calidad de la uva. A su juicio, el reto está menos en la parte técnica como en articular modelos económicos y logísticos que permitan transformar ese subproducto en valor para agricultores y cooperativas.
Construcción e industria, otros ámbitos para el biochar
José Rebollo Pericot, ingeniero de Caminos y consultor, abordó las aplicaciones del biochar en materiales de construcción, pavimentos e industria. Subrayó que este material, además de su interés agronómico, empieza a ganar espacio en mercados del norte y centro de Europa vinculados a la construcción y a distintos procesos industriales.
Rebollo destacó que la poda de viñedo presenta una ventaja importante: una vez seca, es un material relativamente homogéneo, y esa homogeneidad resulta clave para producir un biochar de calidad certificable. A partir de ahí, repasó distintas aplicaciones emergentes: uso en hormigón, drenaje urbano, pavimentos asfálticos, acero o clinker de cemento.
En construcción, señaló que el biochar puede actuar como material funcional y contribuir a reducir el CO2 embebido en ciertos productos. Citó también experiencias y desarrollos en prefabricados de hormigón, mezclas bituminosas y sistemas urbanos de drenaje, interesante ahora que Europa está empezando a exigir más control sobre las emisiones asociadas a los materiales y a la obra pública.
Captura de carbono y oportunidades para el sector primario
Otro aspecto muy interesante del biochar es su potencial para la captura y el almacenamiento permanente de carbono cuando se destina a usos en los que no vuelve a oxidarse rápidamente, como su incorporación al suelo o en materiales de construcción. La UE ya ha puesto en marcha un marco voluntario de certificación para las absorciones de carbono y ha identificado expresamente el biochar como una de las actividades para las que se están desarrollando metodologías específicas.
Esto significa que, si una cooperativa, una empresa o una agrupación de agricultores logra demostrar con un sistema reconocido cuánto carbono ha quedado retenido de forma estable en el biochar, ese valor puede certificarse y traducirse en créditos, con la posibilidad de generar ingresos adicionales. Para el sector agrario, se abre así una vía complementaria de valorización: no solo gestionar mejor las podas, sino convertirlas en un producto útil con aplicaciones agronómicas o industriales y, además, con potencial de retorno económico.
Mander recuerda que el potencial real estará en combinar bien los distintos flujos de valor: biochar para uso agronómico o industrial, calor renovable y carbono capturado y fijado. Pero advierte también de que el modelo solo tendrá recorrido si genera una propuesta creíble y rentable para los agricultores.
El reto es precisamente convertir un subproducto que hoy resulta difícil de gestionar en una nueva cadena de valor con aplicaciones agronómicas, energéticas o industriales. La presión normativa y económica empuja a buscar alternativas, pero el taller mostró también que empiezan a surgir opciones concretas con recorrido. Y en ese proceso, el papel de las cooperativas será clave para que esas soluciones lleguen realmente a los agricultores.
Transferencia útil para el medio rural
La buena acogida y participación en el taller avalan el enfoque de AVEBIOM y Cooperativas Agroalimentarias para desplegar la red de bioeconomía rural en España: escuchar primero al sector, identificar prioridades reales y acercar después soluciones prácticas, documentadas y adaptadas al medio rural.
La red pretende precisamente eso: facilitar la transferencia de conocimientos y tecnologías ya disponibles al sector primario para optimizar el aprovechamiento de subproductos dentro de la bioeconomía y acelerar su integración en nuevas cadenas de valor.
Biochar y gestión de podas de viñedo: uso como material en construcción
Biochar y gestión de podas de viñedo: uso como biofertilizante y créditos de carbono