La Junta establece un procedimiento extraordinario para movilizar el arbolado afectado por los incendios de 2026. La madera de pino con mayor riesgo fitosanitario deberá retirarse prioritariamente antes del 31 de marzo de 2027.
La Junta de Castilla y León ha aprobado medidas extraordinarias para acelerar la retirada de madera quemada en los montes afectados por los incendios forestales de 2026, con especial atención a los pinares. El objetivo principal es evitar que los árboles dañados o debilitados por el fuego favorezcan la proliferación de plagas capaces de extenderse posteriormente a masas forestales sanas.
La Orden MAE/806/2026, de 24 de agosto, publicada en el Boletín Oficial de Castilla y León, establece que la retirada prioritaria de los pinos afectados deberá realizarse, en la medida de lo posible, antes del 31 de marzo de 2027, aunque el plazo general para completar los aprovechamientos se extiende hasta el 31 de marzo de 2028.
La norma presta especial atención a los árboles situados en los perímetros de los incendios y alrededor de las zonas que han quedado sin quemar, donde el riesgo de propagación de problemas fitosanitarios hacia masas sanas es mayor.
Para facilitar una actuación rápida, la Junta simplifica los procedimientos administrativos y prevé también la movilización urgente de la madera afectada en los montes de utilidad pública y otros terrenos gestionados por la Administración autonómica.
La orden contempla que parte de los árboles y restos permanezcan sobre el terreno cuando resulte conveniente para favorecer la regeneración natural, conservar la biodiversidad o proteger el suelo frente a la erosión, siempre que no exista riesgo fitosanitario.
Los restos de menor diámetro podrán asimismo mantenerse correctamente dispuestos sobre el terreno o triturarse, en función de las necesidades de restauración de cada zona.
Dar salida a la madera movilizada
La necesidad de actuar en un periodo relativamente corto plantea también un reto de movilización, logística y aprovechamiento de la madera afectada.
Siempre que sus características lo permitan, el material extraído podrá dirigirse a los distintos usos de la industria forestal, por ejemplo, para algunas fracciones, la valorización energética puede constituir una salida, especialmente cuando existen consumidores de biomasa próximos capaces de absorber estos materiales con costes logísticos razonables.
Disponer de industria forestal, centros logísticos y consumidores de biomasa cerca de las principales áreas forestales facilita la movilización de recursos después de un gran incendio, pero resulta aún más importante antes de que el fuego se produzca.
Contar con mercados estables para la madera y la biomasa obtenidas mediante claras, tratamientos selvícolas y otros aprovechamientos ayuda a sostener económicamente una gestión forestal más activa y continuada, reduciendo la acumulación y continuidad del combustible vegetal en el monte.
Fuente
https://bocyl.jcyl.es/boletines/2026/08/25/pdf/BOCYL-D-25082026-164-12.pdf?utm_
Imagen: incendios Ávila (Orion76)