CABIDA, plataforma impulsada por Cesefor, celebrará en septiembre su primera subasta de créditos de carbono forestal. La iniciativa refleja el creciente interés por generar nuevas fuentes de ingresos asociadas a la gestión del territorio, mientras la Unión Europea avanza también en la certificación de absorciones permanentes vinculadas a la biomasa, como el biochar y el BioCCS.
La plataforma española de subastas digitales de créditos de carbono forestal desarrollada por la Fundación Cesefor busca conectar proyectos forestales de reforestación, gestión forestal mejorada o conservación con empresas e instituciones interesadas en adquirir créditos para compensar emisiones dentro del mercado voluntario de carbono.
Los créditos se agrupan en lotes definidos por volumen, estándar, ubicación y otras condiciones, y se comercializan mediante un sistema competitivo de pujas. CABIDA es compatible con créditos certificados bajo diferentes marcos, entre ellos el Registro de Huella de Carbono del MITECO, Verra y Gold Standard.
Según los datos manejados por la propia plataforma, el 85 % de los créditos de carbono forestal generados actualmente en España todavía no han encontrado comprador. CABIDA pretende facilitar su comercialización y ofrecer una mayor transparencia en la formación del precio.
La primera subasta se celebrará entre el 22 y el 29 de septiembre, con una jornada final pública en Burgos en la que se dará a conocer el volumen de créditos adjudicados.
Una fuente adicional de valor para los proyectos forestales
El desarrollo de estos mercados introduce una nueva variable económica en la gestión forestal: la posibilidad de remunerar determinadas actuaciones por el carbono adicional que son capaces de retirar de la atmósfera o mantener almacenado, siempre que cumplan los requisitos establecidos por los correspondientes sistemas de certificación.
Para el sector forestal resulta especialmente relevante la aparición de mecanismos capaces de generar ingresos complementarios a los obtenidos mediante los distintos aprovechamientos del monte.
La movilización de madera y biomasa procedente de tratamientos selvícolas sigue dependiendo fundamentalmente de que exista una demanda suficiente para los productos obtenidos. En este contexto, la bioenergía desempeña un papel importante por su capacidad para aprovechar volúmenes elevados de biomasa y contribuir así a la viabilidad económica de trabajos de gestión forestal que requieren continuidad en el tiempo.
Los créditos de carbono pueden añadir otra fuente de valor, aunque responden a una lógica diferente. El crédito forestal no se genera por el aprovechamiento energético de la biomasa, sino por una absorción o reducción de emisiones adicional, cuantificada y verificada conforme a la metodología correspondiente.
Biochar y CO₂ biogénico entran en la nueva economía de las absorciones de carbono
Al mismo tiempo, la valorización climática del carbono biogénico está avanzando rápidamente en Europa por otras vías estrechamente relacionadas con la bioeconomía.
El Reglamento europeo sobre certificación de absorciones de carbono y captura de carbono en suelos (CRCF) ha creado un marco voluntario común para certificar estas actividades en la Unión Europea. Desde abril de 2026 existen metodologías europeas específicas para tres tipos de absorciones permanentes: la captura directa de CO₂ atmosférico con almacenamiento geológico (DACCS), la captura y almacenamiento geológico de CO₂ biogénico (BioCCS) y la eliminación de carbono mediante biochar (BCR).
En el caso del biochar, la metodología permite certificar como eliminación permanente la fracción estable del carbono contenido en el material cuando se incorpora a suelos o determinados productos y se cumplen los requisitos establecidos de trazabilidad, sostenibilidad, cuantificación y permanencia.
La regulación establece además requisitos de sostenibilidad para la biomasa utilizada tanto en la producción de biochar como en instalaciones de BioCCS y reconoce el papel de los sistemas voluntarios aprobados por la Comisión Europea bajo la Directiva de Energías Renovables para acreditar determinados requisitos de sostenibilidad de esa biomasa.
Se configura así un escenario en el que la gestión forestal, la bioenergía, el biochar y la captura de CO₂ biogénico pueden generar distintos flujos de valor asociados al carbono, aunque sometidos a metodologías y mercados diferentes.
Mercados todavía diferentes, pero con una conexión creciente
Los créditos que comercializará CABIDA pertenecen al mercado voluntario de carbono, mientras que el CRCF constituye el marco europeo voluntario para certificar absorciones y reducciones de emisiones en actividades de carbon farming y absorciones permanentes. El Régimen Europeo de Comercio de Derechos de Emisión (EU ETS), por su parte, continúa siendo un mercado regulado de cumplimiento.
Sin embargo, las conexiones entre estos mecanismos están aumentando.
La propuesta de revisión del EU ETS presentada por la Comisión Europea en julio de 2026 plantea por primera vez incorporar absorciones permanentes certificadas bajo el CRCF al mercado europeo de emisiones. En una primera fase, la propuesta se centra en BioCCS y DACCS y prevé que la Comisión adquiera unidades certificadas a partir de 2031.
https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/ALL/?uri=COM%3A2026%3A616%3AFIN&utm_=
El biochar, aunque ya cuenta con una metodología europea como absorción permanente dentro del CRCF, no forma parte de esta primera propuesta de integración en el EU ETS. La Comisión sí contempla evaluar posteriormente la posible incorporación de otras categorías de absorciones.
El desarrollo paralelo de plataformas como CABIDA y del nuevo marco europeo para certificar absorciones muestra, en cualquier caso, una tendencia clara: el carbono almacenado en los montes, en el biochar o mediante la captura permanente de CO₂ biogénico está adquiriendo un valor económico cada vez más explícito dentro de la bioeconomía europea.