Rio Tinto prevé incorporar biomasa a la producción de calor industrial en sus refinerías de alúmina de Gladstone, en Queensland, mediante un acuerdo de compra de biopellets a cinco años con el fabricante australiano SuperChar. Los biopellets sustituirán parcialmente el carbón empleado en las calderas que generan vapor para el proceso productivo.
La iniciativa comenzará en la refinería de Yarwun y podría extenderse posteriormente a Queensland Alumina Limited, la otra planta de Gladstone en la que participa Rio Tinto. Las primeras entregas están previstas para 2028, aunque el proyecto depende todavía de las autorizaciones y adaptaciones necesarias, según el comunicado oficial de Rio Tinto.
Ensayos con mezclas de hasta el 50 %
Las pruebas realizadas hasta ahora han demostrado que los biopellets pueden sustituir hasta el 30 % del carbón utilizado para generar vapor. En la siguiente fase se ensayarán mezclas con porcentajes de biomasa comprendidos entre el 5 % y el 50 % para evaluar su comportamiento y viabilidad a escala industrial. El objetivo es comprobar si el combustible puede utilizarse de forma estable en los equipos existentes y reducir las emisiones directas de unas instalaciones con una elevada demanda térmica.
SuperChar proyecta construir en la región una planta de biopellets con una capacidad inicial de producción de 35.000 toneladas anuales. A pleno volumen contractual, Rio Tinto estima que su utilización podría reducir hasta 90.000 toneladas de CO₂ equivalente al año.
Los biopellets se fabricarán a partir de hierba bana, un cultivo perenne adaptado a las condiciones de Queensland. La compañía prevé comenzar las plantaciones a finales de 2026 para iniciar la producción en 2028 y establecer una cadena de suministro local vinculada a la actividad agrícola de la región.
El proyecto muestra el potencial de la biomasa para sustituir progresivamente combustibles fósiles en la generación de calor industrial, especialmente en procesos difíciles de electrificar por completo.