Los pellets de madera han resistido el impacto de eventos como la pandemia de la COVID-19 y la reciente crisis de los precios de la energía, revelándose, de hecho, como una solución frente a la alta dependencia energética del gas natural importado y sus elevados precios.
La UE produjo 18,1 millones de toneladas de pellets en 2020, lo que la convierte en el principal productor del mundo. La producción crece de forma estable y entre 2019 y 2020 aumentó el 5%. Alemania se mantiene como mayor productor de la UE y Chequia registró un notable aumento del 21,5% en 2020.
En cuanto al consumo, aumentó un 7% en el mundo con respecto a 2019, alcanzando los 19,3 millones de toneladas. La UE-27 sigue siendo el mayor consumidor mundial de pellets, con el sector residencial italiano a la cabeza con un consumo total de 3,4 millones de toneladas anuales.
El informe subraya el mantenimiento del suministro de materia prima durante 2020, a pesar de la menor actividad de los aserraderos. La biomasa procedente de áreas forestales afectadas por perturbaciones como el escarabajo de la corteza aseguró el suministro a las fábricas del centro de Europa.
Según el secretario general de Bioenergy Europe, Jean-Marc Jossart, sería necesario prohibir los subsidios directos e indirectos a los combustibles fósiles y destinar partidas del Fondo Social para el Clima para sustituir aparatos de calefacción obsoletos por equipos de pellet modernos y eficientes. “Esto daría como resultado un despliegue más rápido de soluciones renovables al tiempo que se protege a los consumidores vulnerables de la pobreza energética.”
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Bioenergy Europe publica cada año sus informes estadísticos sobre los distintos mercados de la bioenergía en Europa para ayudar a empresas y profesionales y a políticos e inversores a comprender el estado de la bioenergía en Europa.